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martes, 1 de enero de 2013

Ven y Verás


Hace poco, en un retiro que nos preparamos mi esposa y yo en casa, meditamos sobre la fe, y ya que este es el año de la fe, aprovechando la circunstancia, y unas charlitas en las que estuve, me sirvieron para que en el ratito de oración que tenemos luego de una meditación, el Espíritu Santo me colocara en frente este mensaje: Ven y Verás.




Y ahora que lo pienso, creo que ayuda mucho a entender la fe, o más bien a cómo hacer para entender la fe, con sólo dos palabras:

Ven: Implica una invitación, personal, no formal, directa, casi imperativa, sencilla, sin ningún tipo de requisito, hacia ti, hacia a tu ser, tu persona, tu alma. Si lo pusiera en imágenes pensaría en alguien ofreciéndote la mano, invitándote a dar un paso al frente. Esto nos lleva a pensar que la fe implica una invitación, una oferta de un regalo (y como todo regalo, gratuito), que está esperando que sea acogido, solicitando al menos una mínima iniciativa, aunque a veces lo hagamos con un poco de ayuda, al final siempre será necesario que de nosotros nazca un mínimo de interés y aceptación.

Verás: Esta palabrita que concluye la frase si me parece imperativa, fulminante, acertada, que cae por su propio peso, VERAS!, es como si antes no veías, estabas un poco ciego o no tuviste la oportunidad de ver, o de repente te faltaba la luz necesaria, y ahora sí, ahí está la luz, que todo lo ilumina, lo realza, lo alegra, lo llena, especialmente a ti, la verdad que esperaste conocer toda tu vida, frente a tus ojos y detrás de ellos también.

Entonces ambas palabras juntas quieren decir si vienes, si aceptas la invitación que Jesús te hace a cada rato, ya sea mediante una persona, mediante un mensaje que leíste, mediante una canción, una situación alegre, difícil o desesperanzadora, si aceptas IR, entonces simplemente VERAS, encontrarás, porque al que llama se le abre y el que busca encuentra. Y creo que de eso se trata entender o vivir la fe, en un constante IR y VER, es decir para entender la fe, no es suficiente saber, o tener todo razonablemente entendido, es más si SOLO fuera así, es muy difícil entenderlo, lo que tienes que hacer es IR, es decir VIVIR la fe, abrirte a ella, y esto sin lugar a duda te llevará a acogerla, entenderla y hacerla parte tuya.

Ahora, es posible tener fe en diferentes cosas o personas, en nuestros líderes, en nuestros maestros, en nuestros padres, también en los libros, en la ciencia o en otras cosas culturales o rituales o magias blancas, negras, verdes, azules, etc. Hay mucho en lo que se puede tener fe, y no es malo tener fe en muchas de ellas, es más es necesario tener fe en varias de ellas, pero creo que en todas esas cosas, que viven en un ámbito mundano, ideal o cultural, la fe que les depositemos, la cantidad si se podría decir, es la que podamos ponerle nosotros con nuestras fuerzas y en base a las razones que tengamos para tener fe en ello, es decir es una fe que no va más allá de los límites que nosotros le pongamos.

En cambio la fe en Dios, no se alimenta solamente en el esfuerzo que nosotros podemos tener en tratar de CREER, sino que el mismo Dios es quien nos ayuda a aumentar nuestra fe, con los numerosos medios que nos ha dejado mediante su Iglesia, como la oración (hablar con Dios), los sacramentos (aceptar, recibir y nutrirse de Dios), la vida en comunión con su Iglesia (que me ayuda conocer mejor a Dios con la ayuda de todos sus miembros, entre ellos los santos) y la lectura de su palabra (que no es independiente de su Iglesia, pero merece especial mención por ser fuente viva de sabiduría).

Y esta fe de que me sirve? cual es la aplicación práctica que le puedo dar?. Para no ampliar mucho, sólo comentaré una: para ser PLENO, Dios que ha creado a sus criaturas, sabe que necesitan de Él para ser felices, y ellas al ser creadas por Dios necesitan creer en Él para sentirse completas, identificadas, trascendentales y la fe es la puerta que nos abre a esa plenitud, a una comunión con Dios con lo más elevado, puro, feliz y verdadero que nunca podrá caber en nuestra imaginación, y lo más interesante es que todos, TODOS, hemos sido creados para ese fin, para ser plenos, para ser felices sabiendo que Él está siempre aquí con nosotros.

Y como conseguir la fe? como empezar? hay muchos medios, pero los más seguros son los que provee la Iglesia Católica, que a pesar de los errores de algunos de sus miembros, no ha perdido su objetivo final, enseñarnos el camino más seguro para lograr sintonizar con Dios, experimentarlo, estar cerquita de Él y poco a poco aprender como ser un mejor ser humano, feliz, pleno y con paz en el corazón. Que mas pedir? y eso que no hablamos de las gracias espirituales de las cuales no hablaré ahora pero son muchas, pero para ello como mencioné antes, antes que describirlo, es mejor vivirlo.

Hace unos años, un par de miles mas o menos, hubo uno al que se le cayeron de los ojos unas especies de escamas y de ser un perseguidor de la recientemente Iglesia fundada por Cristo se convirtió en uno de sus apóstoles más importantes, ahora conocido como San Pablo, Saulo antes de su conversión. Él tuvo una experiencia cercana con Cristo, le boto de su caballo y desde entonces le dio un nuevo sentido a su vida, luchando por un ideal trascendental que lo llevo al martirio. Habrá valido la pena? tal vez si pensamos en que gracias a Él el cristianismo se difundió por numerosos países de oriente y de occidente, debe ser que sí, y sino pensemos en las múltiples obras de caridad que llevo la Iglesia por todos estos países, gracias a la voluntad de un solo hombre, uno que quiso seguir a Dios apoyado en su fe.

Seguramente no todos nosotros podremos lograr ser un Pablo de Tarso, pero lo menciono porque es un ejemplo de como la fe puede ser aquel factor invisible sobre  el que algunos de los grandes hombres de la historia se apoyaron para lograr ser lo que fueron, y en realidad no importa ser grande o pequeño en la historia, sino escribir nuestra historia BIEN, ser feliz en ella y hacer felices a los que nos acompañan en ella.

Así que este día que iniciamos un nuevo año pidámosle a Dios que nos ayude cada día a quitarnos las escamas poco a poco para poder verle mejor, tocarle y experimentarle; y tratemos de hacer a un lado lo malo que podamos pensar de la Iglesia para aprovechar los medios que nos ofrece para ser felices, démonos este regalito por navidad, seguro que el pequeño niño Jesusito estará feliz de que queramos recibirle en la cunita de nuestro corazón. 

Feliz navidad y Santo Año nuevo!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Algunas razones para ser feliz

Hace unos meses escribí un blog sobre la unidad de la humanidad, y entonces mencione que la próxima vez escribiría sobre los motivos que tengo para creer en Dios. Dado que no soy teólogo, filósofo o algún tipo de erudito, ni mucho menos, no pretendo que lo publicado en este espacio tenga un nivel de profundidad, sabiduría o infalibilidad que podría esperarse si lo fuera. A lo que si puedo aspirar es a ofrecer una reflexión sincera basada en mi experiencia y en algunas conclusiones a las que he llegado en base a lo que he podido aprender en los últimos años de mi conversión.

Creo que la mayoría de las personas creen en Dios o tienen la idea de que existe un ser superior, pues la mayoría de las personas o pertenecen a una religión y/o están buscando la existencia del mismo, esto se puede deber a que esta búsqueda esta ligada a la búsqueda de la identidad propia del ser humano y la finalidad de su existencia, es decir, el hombre al buscar a Dios también se esta buscando a sí mismo. Y porqué el hombre se busca a sí mismo? me parece que la respuesta a esa pregunta yace en el fondo de todo corazón humano, pues no importa el status social, la edad o el coeficiente intelectual, todos siempre en un momento de la vida tienen estas inquietudes, las cuales se pueden manifestar de diferentes maneras, tal ves en algunos casos, no con una interrogante planteada de manera directa pero si por una inquietud causada por un sentimiento de falta de plenitud o de felicidad.

En esta búsqueda no es extraño entonces que el hombre, a lo largo de su historia, haya "inventado" tantos dioses, conceptualizados de la manera más tradicional, como seres superiores al hombre y que contienen la explicación del origen y finalidad de este. Y que también hayan surgido algunos anti-dioses, por así decirlo, los cuales denomino a las ideologías, filosofías o corrientes que niegan la existencia de los dioses y que le tratan de dar una identidad y propósito al hombre dictándole una forma de cómo vivir (ahí se pueden listar el comunismo, el materialismo, el gnosticismo, la nueva era, etc.) . Se podría decir que todo ello ha ido evolucionado con el hombre y su entorno, que trastocado por constantes cambios producto de diversos factores, han producido la aparición de tantos credos, y el hecho que hayan tenido algunos tanto apogeo (y muchas otras veces debacle) es muestra de que el hombre esta hambriento de creer en algo, aunque a veces solo crea en sí mismo y en lo que lo rodea, viviendo de la inmediatez de su existencia, sin importarle demasiado buscar algo superior o trascendental, que es otro tipo de corriente, una que actualmente tiene varios adeptos.

No es el objetivo de este blog tratar estos credos, opciones o suplencias de Dios, lo anterior es solo un marco en el cual pretendo colocar algunas razones muy simplistas, las que califico así por las limitaciones que mencione inicialmente, pero que no dejan de ser, desde mi punto de vista, un testimonio de vida verdadero y que cuenta con fundamentos de fácil y ordinaria aplicación a varios otros casos de vida, entre los cuales espero que se encuentre el tuyo.

Hace unos años, no hubiera tenido el menudo problema que tengo ahora, el tratar de resumir la respuesta a esta pregunta: ¿por qué crees en Dios?. Ahora para iniciar empezare con una pregunta muy ordinaria: ¿qué es aquello que todos los hombres y mujeres buscan en esta vida? Unas respuestas sencillitas podrían ser: la felicidad, la paz, el amor o en otras palabras buscar la satisfacción o realización de la vida.

Así que vamos a enfocarnos en la felicidad, ya que creo que es uno de los motores del ser humano y una de las cosas que lo definen como tal, pues solo los hombres se preocupan de buscar su felicidad, su plenitud, la paz de su entorno y de su conciencia. Cabe resaltar, que me estoy refiriendo a un tipo de felicidad que no se puede comprar, y que incluso no se logra sólo por puro mérito propio. Me explico, si compro un televisor LCD de 42 pulgadas con un equipo de sonido de 12 parlantes probablemente pueda sentir felicidad, pero es muy efímera y superficial, se acaba a los pocos minutos de apagar el televisor, o si me compre un auto nuevo, también sentiré felicidad, pero se termina cuando me bajo del auto y me voy a la cama mientras trato de conciliar el sueño pensando en las cuotas con los respectivos intereses que debo empezar a pagar el próximo mes. Esa felicidad superficial se comprara como cuando, luego de haber estado caminando por horas en el desierto bajo un sol ardiente, encuentro un pañito húmedo, que me sirve sólo para restregármelo en la cara para intentar calmar el calor con el agua tibia impregnado en él, la verdadera felicidad a la que me refiero sería como encontrar una botella de vidrio con agua helada, la que me puedo BEBER hasta saciarme completamente. Entonces pueden ver la diferencia? la felicidad verdadera es una que te llena enteramente, y que al conocerla, piensas que no hay otra como ella, y ya no puedes dejarla, aquella es la felicidad a la que me refiero, y es la felicidad que puedo decir que he llegado a conocer, acompañada de una profunda paz, y unidas ambas con una fe en algo concreto y verdadero. Y cabe mencionar que antes no he sido alguien a quien le ha faltado lo material ni tampoco he sido alguien que ha evitado hincar los dientes en cosas mundanas, lo he hecho, y mucho de ello a mi parecer fue superficial, por ello me parece que puedo dar una opinión con conocimiento y razón.

Ahora, unas preguntas que me podrían hacer son: ¿Cuál es el motivo de esa felicidad?, ¿De dónde puede provenir esa paz o plenitud? y ¿por qué piensas que lo tuyo es una felicidad verdadera mayor a las demás? contestaré estas preguntas con otras dos preguntas y una conclusión.

La primera contra-pregunta sería, ¿cuándo te has sentido realmente feliz? Piensa ahora en un momento en que hayas sido feliz, realmente feliz, creo, si no me equivoco, la mayoría pensará, y esto basado en una encuesta que leí en un periódico, que esa felicidad está asociada a un momento en que sentiste amor por otra persona (o por algo incluso) y esa otra persona te amo de vuelta, digo esto porque en esa encuesta se preguntaba: ¿Qué era lo más importante en la vida para una persona?, las opciones eran, la familia, la profesión, los estudios o el dinero. La opción ganadora fue la primera por un amplio margen, y es que en la familia, lo que uno encuentra es amor y con ello felicidad, está ahí el amor entre el esposo y la esposa (similar al de novios o enamorados), entre hermanos (o entre amigos), entre la abuela y el nieto, etc. Entonces contestando a la primera pregunta, diría que soy feliz, porque me he descubierto amado por un nuevo tipo de amor, uno que no pensé que existía, uno incondicional, uno que al principio imaginaba que podría compararse al de una madre por su hijo, al de la esposa por el esposo, pero luego comprobé que era de ese tipo y todos a la vez, y aún más profundo que todos ellos juntos, lo que sientes es el amor de tu creador, de tu definidor, de aquel que te concibió como tal, y de aquel que te cuida cada día, cada noche, cada minuto, cada segundo, que te quiere tal cual eres, con todos tus defectos y virtudes. Y luego descubres que ese amor, rebasa tu conciencia y tu limitada capacidad de razonar y amar de vuelta, es un amor de locura, que no puedes guardar sólo para ti, sino que necesitas compartirlo y al mismo tiempo descubres cómo se propaga y crece alrededor tuyo y que justamente muchas veces mediante otras personas como tú, es que Dios te hace llegar su amor. Entonces, ¿cómo descubrirse así de amado no te va dar una felicidad plena?, aquí tengo una razón por la cual creer en Dios, porque el conocerle me llena como persona, me completa y me identifica.

La segunda contra-pregunta sería ¿en qué momento tú sentiste paz? paz entendida como un estado en que tu conciencia está completamente tranquila, yo indefectiblemente, antes de mi conversión, me remonto a la infancia, de cuando era un chiquillo de 3 o 4 años (lo suficientemente joven como para que mi mente no se comience a echar a perder con paradigmas erróneos y lo suficientemente viejo para tener uso de razón y memoria), cuando jugaba con cualquier cosa (una cajita de fósforo podía ser el carrito más bonito jamás fabricado), cuando no me importaba el dinero, ni mi aspecto físico, ni mi status social, ni tampoco me importaban decir siempre la verdad, no me importaba nada y normalmente no tenía miedo a nada, y si tenía miedo, ahí estaban mis papás para defenderme, y con ellos, cuando me filtraba a su habitación en las noches o en la madrugada, dormía más rico que nunca. Esa paz desaparece al ir creciendo, las preocupaciones, los deberes y el mundo te comienza a agobiar, y dejas de ser un niño, pero esa paz es a la que me refiero ahora, la de no temer a nada, la de abandonarse y confiar ciegamente en los padres, la de ser un niño nuevamente, es la paz de conocer de que en el mundo adulto en el que ahora vives, existe alguien que te cuidara, que verá que no te falte el alimento, la salud y el amor, que te perdonará tus culpas, que sanará las heridas de tu corazón (mediante los sacramentos), que te permitirá vencer sobre todo aquello o aquel que te quiere destruido, con quien puedes conversar para contarle tus pesares y agradecerle sus dones y ese alguien no es otro humano falible como tú y yo, que seguramente hemos roto más de un corazón en la vida, ese alguien, que existe, como tú y como yo, no es humano, es Dios, es Cristo. Entonces otra razón que tengo para creer en Dios es porque en el día a día de mi vida me demuestra su existencia y la obra que ha hecho en mí, no solamente por la paz que me da la confianza de contar con él, sino por acciones concretas con las que interviene en mi vida, mediante esas “casualidades del destino” o mediante otras personas que utiliza para hacerme saber que él siempre está ahí.

Y para la tercera pregunta, ¿porqué pienso que esta paz y felicidad es la mejor o la más verdadera que puedo conseguir? es una pregunta que también me hice yo, y que me contesté al llegar a una conclusión, pero no fue una concusión que tuve luego de un debate mental de media hora, ni de dos horas, ni de un día ni de dos, sino de mucho tiempo más, varios años podría decir, y aún ahora si a veces me lo vuelvo a preguntar, sigo llegando a la misma conclusión, dado los nuevos hechos que observo en mi vida y la de los demás. Basta ser un poco analítico y observador, si eres analítico, revisa los hechos históricos, ¿qué religión a cosechado tantas obras, tanto bien, tanto desarrollo en la humanidad, desde hace 2000 años, bajo el mismo parámetro, el de seguir a Cristo, como lo ha hecho la religión católica? se que 2000 años en la historia del hombre no es mucho, pero si consideras todos los regímenes e ideologías que han ocurrido desde entonces, todas han desaparecido o se han debilitado, pregúntate ¿qué posibilidades hay que el hijo de un carpintero, de un pueblito perdido en el desierto, sea el personaje más famoso de la historia de la humanidad a través de los siglos y su importancia en la sociedad de los creyentes y no creyentes parece no disminuir, sino aumentar con el tiempo?, ¿qué posibilidades hay que un grupito formado por algunos hombres nada sobresalientes, como pescadores o pastores hayan logrado que su movimiento se haya multiplicado a miles de millones a nivel mundial, en cientos de países y lenguajes a lo largo de la historia?. Fue por la imposición de los reinados católicos? fue por las guerras santas que se libraron en las cruzadas o la conquista de los pueblos más débiles? crees que solo fue eso? me parece que si hubiera sido el resultado de la dominación de una cultura, la Iglesia Católica ya habría desaparecido hace bastante tiempo, como cualquier dictadura que aparece y desaparece. Esta no ha desaparecido, ¿por qué está tan vigente entonces? ¿por qué continua conquistando corazones? es que es un plan bonito? que te habla de amor, de paz y de felicidad? si, claro, son los fundamentos de mi tesis en este blog, y que he utilizado por ser cosas concretas que he podido experimentar, pero tampoco se queda ahí, no se queda sólo en lo "bonito" que recibes, sino que te das cuenta que detrás de todo ello hay un Dios, un Dios que se hizo hombre, Cristo, que ese Cristo no fue una leyenda, sino que realmente vivió en la tierra, vino a salvar a la tierra a fundar su Iglesia y a salvar a TODOS los hombres, y hoy sigue actuando, está tan vivo como tú y como yo, y por ser hombre y Dios, nos puede comprender y amar tanto, por él esta Iglesia ha subsistido todos estos años, porque está compuesta por hombres falibles pero también está guiada e inspirada por el Espíritu Santo y finalmente es este quien termina de atraer a los corazones a descubrir esta fuente de amor que no se acaba y los unifica en un solo cuerpo encabezado por Cristo. Esta es la gran diferencia con todas las religiones y opciones de vida, que no las critico directamente, pero pienso que si tienes la oportunidad de conocer esta, hazlo, yo la he visto curar a muchas personas y las he visto con esa paz y felicidad de la cual hablo, que espero que todos puedan tener, y que es el motivo de porqué siento la necesidad de escribir este blog, y así como yo, miles de otros hacen mucho más por dar a conocer esta verdad.

Para finalizar, me hago una pregunta más, que pasaría si todo en lo que he creído fuera mentira?, que la religión y la existencia de Dios fuera pura "sugestión mental", que mi psicología decidió tener un Dios como mecanismo de protección, y que llegara a un punto de auto negación que no viera los hechos como los milagros, que son miles los confirmados por la Iglesia con todos los medios científicos sin ninguna explicación natural y miles más sin confirmación, que me negara a otro hecho que por sí mismo haría convencer a muchos, que es el testimonio de vida de miles de santos que existieron y existen ahora en el Cielo, que no conocieron fama, ni poder, ni gloria pero que consumieron su vida por puro amor a Cristo y por él a los que lo rodearon, que ese amor parece inexplicable y no se entiende porque en este mundo en que pareciera que la filosofía de vida reinante es vivir y disfrutar lo mejor que puedas aquí y ahora, ellos dieron su vida por dar a conocer a Cristo porque sabían (y saben) que es el único médico que puede curar las heridas del alma, y hoy en la actualidad existen muchos otros héroes anónimos que tratan de llevar esta verdad a los lugares más recónditos del planeta con obras concretas de caridad como llevar ayuda médica, educación y apoyo económico y moral a los más necesitados de la sociedad humana, y lo hacen por amor, porque descubren a Cristo en aquel que los necesita y han comprendido que lo más importante en la vida es aprender la lección del amor. Si fuera completamente ciego a todo ello y a las manifestaciones de Dios mismo a través de las apariciones de sus santos, de los cuales la Virgen María (de quien también prometo hablar pronto) ha sido la protagonista de muchas, completamente documentadas entre las cuales se cuenta la de Fátima en la que miles de personas observaron un fenómeno solar sin ninguna explicación científica y que ocurrió exactamente el día que la pastorcita Lucía dijo que ocurriría porque la misma Virgen dijo que daría una prueba para que todos crean y así ocurrió. Si fuera completamente necio que al conocer todo y la rica y sabia doctrina de la Iglesia fundamentada en las enseñanzas del mismo Jesucristo e inspirada por el Espíritu Santo luego de él, que tiene una respuesta a toda pregunta que el hombre pueda tener sobre cómo alcanzar su plenitud, pero que muchas veces no es conocida y mas bien es duramente criticada y perseguida. Si tuviera todo esto frente a mí y DECIDIERA no creer, o si mas bien, poniéndome en otro punto de vista, no conociera nada de esto, no te parece un buen tipo de vida? Es decir, si yo fuera completamente escéptico por los motivos que tuviera o simplemente alguien que no conoce de lo que estoy escribiendo, entonces creo aún así vale la pena cuestionarse si la vida que vivo es una con la que me siento completamente feliz y pleno, y si no, si hay algunas cosillas que te inquietan, si tienes algunas cosas guardadas en el ático, si sientes un vacío en el corazón que no sabes cómo llenar, si piensas que la vida es solo una rutina y que el mundo que te rodea parece bueno pero en el fondo sientes que no te satisface, antes de ir con un psicólogo, te recomiendo que trates de conocer a Jesús.

Y hoy, al finalizar este año, es buena oportunidad de leer el libro de tu vida, y revisar cómo te ha ido hasta ahora y cómo planeas escribir en las próximas páginas, espero que estas líneas te sirvan para reflexionar un poco, este es el motivo que tengo para hacerlas, porque siento que luego de conocer y asumir mi condición de hombre creado por Dios, salvado por Cristo y alimentado por el Santo Espíritu no me queda otra que divulgarlo por este medio, porque es una verdad que mereces conocer. Espero quieras encontrarla. Jesús te espera.

lunes, 29 de marzo de 2010

Golosinas callejeras


Un día que caminaba por la calle, saliendo del trabajo, iba como siempre pensando en miles de asuntos, unos encima de otros y otros que no me acuerdo. De repente, un hombrecillo se me acerca ofreciéndome unos caramelos, el tipo tenía un aspecto poco confiable y más bien un tanto amenazador (los surcos en sus mejillas huecas combinadas con cicatrices lo delataban), según alcance a oírle, se trataba de un ex-presidiario que estaba tratando de ganarse la vida vendiendo golosinas. Yo, sin pensarlo demasiado, apure el paso y continué caminando, haciendo caso a esa alerta que se nos dispara cuando se nos acerca algún desconocido con pinta poco amistosa.
Luego de este incidente, obviamente los miles de pensamientos que tenia encima se fueron a algún lugar sin importancia, lo bueno es que se intercambiaron por una reflexión. Me quede pensando en lo injusta que es la vida a veces, digo, si este señor fuera un viejito con cara bonachona, un niño de ojos tiernos o una señora que tiene en brazos un pequeño seguramente la tendría más fácil, por así decirlo, para poder vender alguna golosina que le asegure el sustento diario. Esto me dio pie a preguntarme, ¿Cuál es el motivo para este tipo de drama?, ¿Cada uno merece lo que tiene en la vida? ¿Es la vida algo que nos toca vivir o es la vida algo que debemos ganarnos? O es simplemente una serie de eventos aparentemente fortuitos ante la cual simplemente no nos queda otra que aceptarla de la mejor manera.


Son demasiadas preguntas, muchas que tocan un fondo sobre el cual miles de hombres y pensadores han debatido y llegado a diferentes respuestas. Como no pienso desarrollar una tesis completa en este pequeño espacio, solo tratare de coger un punto para llegar a otro y ver que se desarrolla en el camino. Las otras preguntas quedan ahí pendientes, espero tocarlas en próximas ediciones de este blog. Volviendo al caso del amigo vendedor de golosinas, pienso que seguramente mucho de lo que le ha tocado vivir ha sido el resultado de ciertas decisiones que ha tomado en la vida, las que finalmente le llevaron a la cárcel, pero también hay otro conjunto de decisiones que otras personas tomaron por él y que influenciaron en su destino (probablemente de alguna mala compañía) y también hay un tercer porcentaje que no se debieron a decisiones directas de las otras personas o de él, pero que podríamos decir que caen en los hechos fortuitos que también decidieron cómo y porqué terminaría vendiendo golosinas en aquella avenida.

¿Qué quiere decir esto? ¿Que nuestro destino se construye sobre el azar con lo cual nos asemejamos a la hierba en el campo a la merced del clima? ¿No somos dueños de nuestro propio destino? ¿Nuestro destino depende de la sociedad en la que vivimos? Después de darles vuelta por aun rato, estas nos conducen indefectiblemente a otras tres preguntas fundamentales y profundas: ¿Quiénes somos?, ¿Porqué estamos acá? Y ¿A dónde vamos? O resumidas en una: ¿Cuál es el sentido de la vida? Repito, no me iré por las ramas filosóficas, solo haré una pregunta más simple, este señor golosinero, en algún momento, se habrá podido hacer esta preguntas? ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? Y lo más importante, ¿habrá llegado a una respuesta? Aunque sea imprecisa? Lo dudo. Creo que la respuesta a esa pregunta inconsciente se la fue dando la vida misma por los golpes que le fue propinando. Ahora, ¿solo a él? Su caso es uno relativamente extremo, pero y nosotros? Creo que muchos de nosotros no hemos profundizado en eso tampoco, y a excepción de unos pocos, muchos hemos sentido que el destino ha sido el que de alguna manera nos ha “empujado” hacia aquello que llamamos, nuestra vida, nuestro trabajo, nuestra profesión, nuestros amigos, nuestro quehacer diario, etc. Sobre todo ello hemos tenido una cierta decisión pero mucho ha ido fuera de nuestro control. Bajo estas aseveraciones, podríamos decir que somos empujados por una serie de eventos fortuitos sobre los que no tenemos control, lo cual en realidad no necesariamente es así, pero es solamente un punto de vista.

Ahora veamos otro punto de vista mejor, si la mayoría es empujado por la vida, entonces debe haber una minoría que no, una minoría que siente que vida la han construido ellos mismos, ¿cuál es la diferencia entre ellos y el resto? Obviamente las reglas juegan para ambos grupos de la misma manera, entonces la respuesta debe estar en las personas mismas, en lo que piensan. ¿Y que piensan? Pienso que piensan en una idea, en algo sobre lo cual fundamentan su vida, en aquello que les pueda proveer de un piso para que en los momentos que la lluvia caiga sobre la hierba y la arranque el viento sepan cómo hacer para nacer nuevamente en nuevos retoños, y, ¿cuál es esa idea? Yo creo que es la esperanza, la seguridad de esperar que algo bueno se podrá alcanzar mediante esfuerzo o medios que esa persona se da cuenta que puede disponer, eso depende entonces de un mero ejercicio intelectual, cosa muy inherente del ser humano, algo concreto con lo que puedo identificar esta idea es la religión, pues ella provee de aquella esperanza que se llama fe. Esa puede ser una de las explicaciones de por qué todo hombre a través de la historia ha necesitado de Dios, y lo ha tratado de buscar e interpretar de diferentes maneras. Ese pensamiento de trascendencia que va más allá de la propia humanidad es uno (no digo el único, pero sí el más natural) de los que da sentido a la vida, el saberse creado para algo y para creer algo, porque en el corazón tenemos cosas que están grabadas y no es posible encontrar una explicación de quien las puso ahí, pues no caben en el ámbito del instinto, me refiero a cosas como el amor, la felicidad, la libertad, la creatividad así también el odio, la concupiscencia y otros aspectos que hacen del hombre, hombre.

Y todo empezó con un señor vendedor de caramelos. La conclusión a la que puedo llegar es que nuestro destino y nuestra finalidad en esta vida es la de ser seres humanos, y ello implica cuestionarnos a nosotros mismos, que nos hagamos responsables de nuestra vida y del entorno en el que vivimos, para poder saber que el intelecto no es un regalo que nos fue dado al azar, sino que es un regalo que debemos saber usar, para encontrar la VERDAD, y ¿cuál es esa verdad? Pues una verdad comprobada por mi experiencia personal y otros miles de millones de hombres a través de la historia, es que existe un Dios, que es llamado el Dios del amor y que nuestra misión en la vida es la de ser feliz aprendiendo a amar, porque el amor es lo único que nos puede asegurar una vida verdaderamente plena en esta época. Y algo que podría decir de este Dios, es que no es algo abstracto, no es una idea o filosofía, sino que es una persona, como tú y como yo, que incluso tienen nombre de persona (Jesús) a quien se le puede pedir ayuda a tomar esas decisiones de la vida y alguien en quien podemos confiar que sabrá cuidar de la hierba del campo en los días de tormenta.

Y si no conocernos a este Dios, a esta persona, cómo hacerlo? como confiar de esta manera en alguien invisible? Pues esa confianza es precisamente la fe, es la esperanza que debemos cultivar en nuestras almas y corazones, digo cultivar porque implica un trabajo y una disposición, es decir, uno no va empezar a creer de un día para otro (a menos que así lo quiera Dios), la fe es algo que se va ganando y trabajando, algo que se va pidiendo al mismo Dios, hasta que se nos es concedida, pero para tenerla hay que primero pedirla, o pedir para que alguien que sabemos que la necesite la tenga (eso se llama intercesión, alguna vez desarrollaremos también ese tema). Este trabajo esta netamente ligado al intelecto, la libertad y la razón, pues no se cree por creer, sino que hay fundamentos y razones para hacerlo, que cada persona puede dar según su experiencia de vida.

Finalizo señalando que justamente el tiempo de Semana Santa en que este blog es publicado es un tiempo muy oportuno para pedir que se nos conceda esta fe, que se nos permita esa esperanza que necesitamos para caminar en la vida, esa ayuda que necesitamos para tomar nuestras decisiones, esa protección en los días de lluvia. Dios, siendo tan generoso como es, no se resistirá en concederla. Felices Pascuas.